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Sobre la importancia del color (no solo en el diseño)

17/04/2018 / Redacción Duacode

El color es un elemento imprescindible en el diseño gráfico, que nunca debe usarse a la ligera. Un diseñador no escoge un tono concreto de verde (por ejemplo) porque “es el que le gusta”. Más bien todo lo contrario: cuando recomendamos un color, lo hacemos con conocimiento de causa. Vamos a explicar el porqué:

El color es un elemento que afecta a cómo nos sentimos. Una habitación roja brillante no nos inspira tanta paz como una pintada de un color azul apagado. Distintos colores pueden influir decisivamente en nuestra percepción de la realidad, y también en nuestras emociones. La psicología del color es un campo de estudio que trata precisamente de esto, y aunque todavía se la considera una rama de la psicología contemporánea inmadura, ya se aplica habitualmente en el diseño, la moda, la publicidad y el arte.

La verdad es que hay mucho que estudiar al respecto. Cambios ligeros en el matiz o la saturación pueden transformar la interpretación que hacemos de un determinado tono. Eso, cuando estudiamos a individuos de la misma cultura. Cuando no es así el problema se complica: un color considerado alegre en un determinado país puede interpretado como triste en otro.

Sin embargo, sí que hay pautas visibles que podemos detectar a nuestro alrededor. Las cadenas de comida rápida suelen usar colores brillantes, saturados, que nos inspiran rapidez. Son tonos que desaparecen en otros productos, como los de belleza, que buscan ser vistos como más elegantes. Excepto… cuando algunas marcas deciden dirigirse al público adolescente. Entonces recuperan esos tonos más asociados a la juventud, más enérgicos. De esta forma, el color puede llegar a definir al menos una parte de la personalidad de la marca, e influir en cómo se consume un producto o a qué sector del público se dirige.

Los diseñadores han estudiado estos efectos, tanto a nivel académico como analizando la percepción que los consumidores tienen de determinadas marcas y campañas. Cuando recomendamos un color o una combinación de colores para nuestros diseños, lo hacemos con tu mensaje (y tus objetivos) en mente. Porque el buen diseño vende de más formas de las que te puedes imaginar.

Sensores que hacen la vida más fácil

11/04/2018 / Redacción Duacode

Los objetos conectados a la red ya son una realidad. Hace unas semanas hablamos de cómo la tecnología conectada a Internet puede mejorar la atención al cliente o incluso revolucionar un sector, siempre con un mantra: sus aplicaciones en el día a día aún están en pleno proceso de desarrollo y las posibilidades de personalización son infinitas.

Hoy queremos hablaros de la sensórica, pequeños dispositivos que pronto pasarán a formar parte natural de nuestras vidas.

La base de la sensórica, como su propio nombre indica, son los sensores. Cualquier dispositivo que permita obtener información del mundo físico y transformarla en datos almacenables y procesables digitalmente recibe el nombre de sensor.

Algunos están totalmente establecidos en nuestra vida, como las cámaras de seguridad o los medidores de ruido de bares, salas de conciertos y discotecas. Otros están en pleno desarrollo: las ciudades están utilizándolos para medir el tráfico en sus calles principales y poder ofrecer alternativas teniendo en cuenta la información real disponible. Esto es útil tanto para aliviar la congestión de coches en un núcleo urbano como para gestionar la población ante una situación de emergencia.

Y hablando de transporte: los coches inteligentes, uno de los desarrollos más interesantes de los últimos años, ya se están convirtiendo en realidad. Estos vehículos se valen de sensores que detectan la carretera y las circunstancias que le afectan, y a través de la gestión de esta información pueden tomar decisiones sin la implicación de un ser humano.

Las viviendas inteligentes son el ejemplo más directo del que ya nos podemos beneficiar: la calefacción y el aire acondicionado se gestionan sin más intervención que la propia de la configuración del dispositivo. Las luces se encienden cuando entramos en una habitación y se apagan al salir. Algunas neveras ya son capaces de detectar qué producto está a punto de agotarse y realizar por sí mismas un pedido online. Hay sensores de humedad capaces de detectar fugas y microfugas y cortar el suministro de agua. Ya empieza a ser posible regar las plantas o dar de comer a nuestras mascotas aunque no estemos físicamente en nuestro domicilio.

El elemento clave para gestionar la sensórica es, a día de hoy, el teléfono móvil. La amplia disponibilidad de los smartphones los convierte en una llave maestra desde la que podremos gestionar la configuración de los dispositivos existentes y los que se crearán en un futuro.

La sensórica también presenta muchas ventajas para la gestión de nuestra salud. Los smartwatches ya son capaces de medir nuestras pulsaciones, y en el futuro podrán acceder a muchos más datos que nos permitirán administrar nuestro bienestar y mantener informados al personal sanitario que nos atienda. Para los deportistas estos desarrollos serán especialmente remarcables: podrán consultar a tiempo real a su velocidad, la fuerza de sus golpes y lanzamientos, sus marcas y otro tipo de factores específicos de cada disciplina. 

Las herramientas que ya existen nos permiten imaginar nuevas formas de utilizar los sensores, y nuevas aplicaciones para mejorar nuestro acceso a la información y optimizar nuestras vidas. ¿Tienes algo en mente? ¡Podemos ayudarte a hacerlo realidad!

Diseño web y desarrollo web: ¿En qué se diferencian?

02/04/2018 / Redacción Duacode

Imagínate que eres una empresa que busca renovar su página web, o crearla por primera vez. ¿Necesitas un diseñador? ¿Un programador? ¿Es lo mismo diseñar una web que desarrollar una web? Vamos a tratar de aclarar estos términos.

Como usuarios, cuando pensamos en una web nos imaginamos la parte (audio)visual: esa que aparece al teclear la URL en nuestro navegador. Sin embargo, no es el único elemento necesario para que una web funcione o, mejor dicho, para que resulte útil como intermediario entre un proyecto y los usuarios.

Detrás de esta cara visible siempre hay un complejo desarrollo de software con funciones alejadas de la cara visible, pero sin duda elementales para el buen funcionamiento del proyecto.

Esto se debe a que en el proceso de creación de las páginas web confluyen dos formas de trabajo distintas, el diseño y el desarrollo. Y estas son ejecutadas por dos profesionales con perfiles diferentes: el diseñador web y el desarrollador web.

Diseñador y desarrollador

El diseño de una web es el trabajo del diseñador. Su responsabilidad en el proyecto está orientada a definir la apariencia de una página web, lo que ve un usuario que accede a ella. A través del diseño, se determina el aspecto general del resultado, que tendrá que ser programado por un profesional especializado en desarrollo web.

El desarrollador web, también llamado programador, se centra en hacer que la web o aplicación funcione mediante el uso de código. Para ello utilizará lenguajes de programación como HTML, CSS, Javascript, PHP u otros para “dar vida” a los diseños que se han definido.

Los conocimientos del diseñador están centrados en diseño gráfico, teoría de color, tipografías, flujo de información… mientras que el desarrollador tendrá que conocer lenguajes de programación y bases de datos. Aunque no es estrictamente imprescindible, siempre resulta beneficioso que ambos profesionales tengan algo de conocimiento del trabajo del otro, pues trabajarán estrechamente.

En duacode contamos con profesionales especializados en ambas áreas. Por eso, cuándo nos preguntan si somos un estudio de diseño o una empresa de desarrollo de software, siempre decimos que somos las dos cosas. Mezcladas, no agitadas. Para conseguir siempre el cóctel perfecto.

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